Blas Cantó/rtve

Eurovisión, el sueño de un niño llamado Blas Cantó

Un ataque de ansiedad, varias polémicas y dos tristes pérdidas han protagonizado el duro camino del murciano hasta el festival

Mayo 2021

LPA.-  Aquella tarde de sábado de octubre, la vida de Blas Cantó dio un giro por completo. Sin anuncio previo ni sospecha, TVE abrió su informativo de las tres comunicando que al final del espacio se daría a conocer el nombre del cantante que representaría a España en Eurovisión 2020. Las redes sociales explotaron ante el inminente advenimiento, jugando con un ramillete de nombres en los que el artista murciano estaba incluido. En ese momento, Blas Cantó ya se encontraba en Torrespaña nervioso y expectante. Estaba a punto de hacerse realidad uno de los grandes sueños de su vida: ir a Eurovisión.

Una meta que puso en su proyecto de vida desde muy pequeño. Con tan solo 13 años se presentó a la preselección que la cadena pública organizó en 2004 para acudir a la versión junior del festival. La suerte no estuvo de su lado, puesto que sería María Isabel con su «Antes muerta que sencilla» la que logró el pasaporte a Noruega y posteriormente el incontestable triunfo para España, el único hasta la actualidad en el certamen de niños. «Si ganas el festival, serás el primer hombre en la historia que habrá ganado Eurovisión por España», le dijo Carlos Lozano a un Blas niño muy nervioso y obnubilado por la presión durante aquel programa. «No, me da mucho compromiso. Si quedas primero, muy alegre. Pero si quedara en alguna posición mala, no sé cómo reaccionaría España», respondió Blas al borde de las lágrimas.

El murciano no cumplió aquella noche su sueño de ir a Eurovisión Junior, ni tampoco tuvo suerte cuando lo intentó de nuevo ya para el sénior en 2010 con la canción «Hoy quisiera». En 2011 sí alcanzó la final como integrante de la boy band Auryn, pero el azar eurovisivo volvió a darle la espalda después de que el público hiciera ganadora a Lucía Pérez con «Que me quiten lo bailao».

Sin embargo, el camino de Auryn no hizo más que arrancar. El grupo alcanzó grandes cotas de éxito y se convirtió en una de las bandas referencias para el público adolescente. Tres discos de oro, uno de platino y una interminable lista de conciertos y giras trufan el glorioso periplo por el mundo de la música de cinco chavales jóvenes hambrientos de éxito. En 2016, sin embargo, el sueño decae y la banda desaparece. Blas Cantó retoma su carrera en solitario: triunfa con su single «Él no soy yo» y en programas de televisión como «Tu cara me suena». En algunas de las entrevistas que concede en alfombras rojas y ruedas de prensa, Blas se muestra esquivo ante la posibilidad de ir a Eurovisión. Incluso, en 2014, manifestó su alegría por no haber ganado la preselección de 2011 ante los favores ‘políticos’ entre los países durante las votaciones en la noche en que Ruth Lorenzo representaba a España con la canción «Dancing in the rain».

Pero la ilusión por el festival estaba ahí. Y Blas Cantó no dudó en aceptar la propuesta que le llegó de TVE en aquel octubre de 2019. «Eurovisión es un festival seguido por toda mi familia, por todas las familias de España y de Europa. Estoy muy feliz de poder formar parte de él porque lo he seguido todos estos años», dijo tras ser presentado por Lara Síscar y Lluís Guilera.

Sin redes sociales

Pero lo que Blas Cantó no sabía aquella tarde es que su camino a Eurovisión iba a ser mucho más largo y mucho más duro de lo que imaginaba. La pandemia del coronavirus obligó a cancelar la edición de 2020, la primera vez que el certamen no se llegaba a celebrar en sus más de sesenta años de historia. Un fuerte revés para el murciano, que ya había presentado canción y estaba trabajando en la puesta en escena que iba a mostrar ante la audiencia millonaria del concurso. «Universo», el tema elegido por él, nació de un viaje que el cantante hizo a Edimburgo para trabajar junto a otros compositores con experiencia en Eurovisión. «Es mi apuesta más honesta para el festival», dijo.

A mediados de diciembre, dos meses después de su designación, Blas Cantó ya tenía claro que «Universo» debía ser la opción ganadora para Róterdam. De forma pública dio a conocer su preferencia por este tema y puso en un brete a TVE, que sólo tuvo espacio para confirmar la candidatura pese a que internamente generó algunas dudas. «Yo tengo una favorita y siempre he apostado por ella», señalaba en una entrevista para CADENA100.es.

Pero la reacción del público no fue la esperada. Una vez lanzada al mercado, la canción apenas despertó ilusión entre los eurofans españoles y fue desdeñada por los europeos. «Universo» no había funcionado y Blas se vio abocado al abismo de un mal puesto en la final. «Él no se esperaba esta reacción y lo pasó muy mal al principio. Le afectó mucho», señala a COPE una persona cercana a él. El mismo cantante tuvo que defenderse de las críticas a través de sus redes sociales. «Imagino, como ser humano, que mi canción no complacerá los gustos de todo el mundo. Es algo normal. Sólo pido compasión en los comentarios, entiendo que pueda gustar o no, pero quisiera no tener más pesadillas cuando me duermo», escribió el día antes de su publicación de forma premonitoria.

La cancelación del festival rompió todos sus planes y el confinamiento hizo mucha mella en el artista. A mediados de abril de 2020, decidió eliminar sus redes sociales después de ser duramente atacado por los eurofans españoles al no participar en un programa sobre Eurovisión que se organizó de forma alternativa a través de internet. «Si no te sale del mismísimo cantar en un ‘evento online’ al menos ten la decencia de callarte o al menos no poner excusas ridículas», le espetó un usuario. Blas admitió días después haber sido víctima de un ataque de ansiedad por la situación que estaba viviendo. «No poder ir a Eurovisión fue un shock. He tenido días malos, con ataques de ansiedad», dijo a una revista.

Blas Cantó, representante de España en Eurovisión 2021/Instagram

Blas Cantó, representante de España en Eurovisión 2021/Instagram

Dos muertes en su camino

Pero lo más duro estaba por venir. Apenas unos días antes de la fecha en la que Blas habría tenido que defender su propuesta en Eurovisión, falleció su padre. «Nadie debería irse a los 49 años, pero hoy te decimos adiós. Todos los que conociste hace más de tres décadas me mandan entre lágrimas su amor para ti. Mi madre, mis abuelos, mis tías, mis tíos, primos… Eras bueno, y todos lo sabíamos. Pero, a veces, tú no eras tú. Vuela alto, porque te vamos a recordar en tu mejor versión, la que a todos enamoró cuando llegaste a sus vidas. Es lo justo. Yo también te quiero, papá», escribió Blas en su cuenta de Instagram junto a una foto de su padre con él en brazos cuando era bebé.

Blas Cantó siempre había manifestado que la relación con su padre no era buena. El cantante confesó que su madre le tuvo sola con 19 años, ya que su padre desapareció durante mucho tiempo. Una ausencia que le causó gran sufrimiento. De hecho, Blas siempre ha sentido una enorme deuda de gratitud hacia su madre, que es quien se ha sacrificado por él y ha confiado ciegamente en su éxito. El artista también se atrevió a contar que vivió muy de cerca la violencia de género. «Vengo de una familia en la que he vivido episodios así. Yo era muy niño y no vi nada, pero sé que sucedieron», aseguró a Europa Press en una entrevista de 2019.

Durante el verano, Blas comenzó a trabajar en su nueva canción para Eurovisión. De esta forma germinó «Voy a quedarme», que durante su proceso final se vio afectado por otro horrible acontecimiento. «Maldito Covid, malditos los que lo niegan y maldita la muerte. No tenía que ser ahora. Qué injusto, Dios mío», escribió el 1 de diciembre para anunciar la triste muerte de su abuela.

A partir de entonces, «Voy a quedarme» cogió otro significado. «La compuse en el momento más difícil de mi vida, en el momento en que estaba falleciendo mi padre. Luego la grabé cuando estaba falleciendo mi abuela por covid-19 y fue un momento muy duro. De hecho, la emoción se nota en la voz, yo creo. Es una canción que desprende sensibilidad y mucha fuerza al final», aseguró a RTVE en el momento en el que presentó el tema junto a «Memoria», la otra apuesta para el festival. El público, a través de una gala emitida a mediados de febrero, optó por la balada para el certamen.

Por si fuera poco, el cantante ha tenido que lidiar también con varias desavenencias con RTVE por su modo de procecer y de cuidar la imagen de Eurovisión en España. «Tienen que entender que el festival es un formato muy moderno. Hay que ordenar las ideas y renovarse. No sólo exigir a lo de fuera, sino también a los de dentro», dijo en una entrevista para el programa «Pasaporte a Eurovisión» de COPE después de que en otra conversación señalara que Eurovision «está muy valorado por los fans que aman al festival, pero no tanto por las personas que trabajan para él en España”.

Cantó, muy claro en sus entrevistas y con gran conciencia social, tampoco dudó en arremeter contra la dirigente de Vox Rocío Monasterio por un supuesto ataque a la marca de ‘Eurovisión’. «Lávense la boca para hablar de Eurovisión», le dijo abiertamente en redes sociales, algo que le costó un trending topic y el ataque de numerosos seguidores de la formación verde. Meses después, Blas señaló en una entrevista en «El Mundo» que le habían pedido perdón. «Yo amo a las personas, yo no te amo por el partido al que votes. ¿Cómo vamos a discriminar a nadie por su ideología política?», señalaba.

La pandemia del coronavirus no privará a Blas Cantó de cantar este sábado 22 de mayo en ese escenario soñado desde niño. Tampoco todas las piedras que se ha ido encontrando en este dilatado camino hasta Eurovisión. Y entre el dolor de las pérdidas humanas, el esfuerzo baldío, los ataques de ansiedad y las polémicas, las palabras de Carlos Lozano en aquella noche de 2004 resurgen con fuerza estos días en la mente de Blas Cantó: «Si ganas el festival, serás el primer hombre en la historia que habrá ganado Eurovisión por España»

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